Boda civil en Venta La Chata 

Ainhoa & Marcos

Hay bodas en las que todo se siente cercano.

La boda de Ainhoa y Marcos en Venta La Chata, en Benissa, fue una de ellas. Una pareja joven, rodeada de su gente y celebrando su historia en un lugar con muchísima personalidad.

Venta La Chata es una antigua masía situada entre Benissa y Calpe, a los pies de la Sierra de Oltà. Sus paredes blancas, sus jardines y los diferentes espacios de la finca hacen que cada parte del día tenga un ambiente diferente.

Y para nosotros fue también uno de esos lugares en los que, mientras estás fotografiando, piensas que te encantaría volver.

 

Los preparativos de Ainhoa y Marcos

El día comenzó en casa de Marcos.

Allí estaba acompañado por sus padres y su hermano, viviendo las últimas horas antes de la ceremonia con la tranquilidad de estar rodeado de su familia. Compartimos con ellos momentos sencillos y muy bonitos, de esos que probablemente con el paso de los años terminan teniendo todavía más valor.

Después llegamos a Venta La Chata, donde Ainhoa estaba terminando de maquillarse en una de las habitaciones de la masía.

Poder realizar allí sus preparativos nos permitió aprovechar los espacios interiores de la finca, su luz y algunos rincones que dieron lugar a fotografías que nos gustan especialmente.

Pero lo realmente bonito fue todo lo que ocurrió alrededor de ella.

Su madre y su abuela estuvieron acompañándola desde el principio. Un rato después llegó su padre y compartieron juntos uno de esos momentos que casi no necesitan palabras.

Y todavía quedaba una sorpresa.

Ainhoa quería que sus mejores amigas la vieran vestida de novia antes de la ceremonia. Cuando entraron en la habitación, la emoción apareció enseguida.

Abrazos, lágrimas, nervios y esa alegría que solo existe cuando delante tienes a personas cuya historia también forma parte de la tuya.

 

Una ceremonia civil muy personal en Venta La Chata

La ceremonia tuvo lugar en los jardines de Venta La Chata y fue el hermano de Marcos quien se encargó de oficiarla.

Familiares y amigos fueron tomando la palabra para recordar momentos vividos junto a ellos, contar pequeñas historias y hablar de Ainhoa y Marcos desde lugares diferentes.

Y probablemente esa sea una de las cosas más bonitas de una ceremonia así.

Escuchar tu propia historia contada por quienes llevan años caminando a tu lado.

Porque cuando las personas que realmente te conocen participan en una ceremonia, dejan de ser simplemente discursos. Sus palabras hablan de momentos compartidos, de anécdotas, de familia, de amistad y de todo lo que ha ocurrido antes de llegar hasta ese día.

Y eso consigue que cada boda sea completamente diferente.

 

Una celebración llena de alegría

Después llegó la celebración.

Y la energía cambió completamente.

Hubo risas, brindis, abrazos y esa sensación constante de estar rodeados de personas que realmente tenían ganas de celebrar con ellos.

Durante la comida hubo momentos divertidos, gente levantándose de las mesas, baile y muchas pequeñas escenas sucediendo al mismo tiempo. De esas que hacen que, como fotógrafos, prácticamente no puedas dejar de mirar alrededor porque siempre está pasando algo.

Y poco a poco la boda fue ganando intensidad hasta llegar a la barra libre.

Buena música.

Mucho baile.

Muchísimas ganas de pasarlo bien.

Y una pista llena de personas celebrando con Ainhoa y Marcos hasta el final.

Porque hay bodas que recuerdas por el lugar.

Otras por determinados momentos.

Y algunas, como la de Ainhoa y Marcos, por la cantidad de personas que parecían realmente felices de estar allí celebrando su historia con ellos.