El día comenzó en el Hotel Alicante Golf, donde Celia y Jesús se prepararon rodeados de su gente. Risas nerviosas, abrazos largos y esa emoción contenida que aparece justo antes de que todo empiece. Celia vivió momentos muy especiales con sus padres, su hermano y sus amigas mientras ultimaban detalles. Jesús, acompañado de sus amigos, intentaba disimular los nervios entre bromas.
La ceremonia en Finca Torre Bosch fue íntima y muy sentida. Los jardines, la torre y la luz del atardecer crearon el escenario perfecto para un intercambio de votos sincero, de esos que se dicen mirándose muy de cerca. Las palabras de familiares y amigos hicieron que más de uno respirara hondo.
Después llegó la celebración. Música, abrazos que no querían soltarse y una pista de baile que se llenó desde el primer momento.
Una boda elegante y alegre, vivida con intensidad y rodeada de los suyos.